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| Foto: Free Stuff |
El incremento del urbanismo en el municipio de Medellín afecta la biodiversidad en todas sus expresiones. La destrucción y alteración de hábitats naturales y la contaminación son los principales problemas ambientales de esta ciudad y están asociados con el aumento de la población urbana, indican el Diagnóstico ambiental del municipio realizado por la Universidad Nacional de Colombia y el Informe ambiental 2012 de la Contraloría General de Medellín. Pese a que algunas especies propias de animales se han extinguido, ambos documentos destacan la variedad de aves que hay en este territorio. Según la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO) en el Valle de Aburrá hay 316 especies de aves, de las cuales más de 100 han sido registradas en el área urbana de Medellín, además se reportan 77 desaparecidas.
Especies propias de Medellín han ido desapareciendo de su
entorno como el pato cucharo, el águila pescadora, el pato pico de barco
y el cola de tijera. El Diagnóstico ambiental señala la posible desaparición
del 50% de las especies de aves originales de Medellín, el incremento de las
poblaciones de las que permanecen y la llegada de otras especies foráneas que
las reemplazan en los hábitats existentes, tales como el bichofué, el
carpintero, el pechirrojo, el canario silvestre
y el periquito entre otros.
Los reemplazos de especies silvestres por otras está
generalizado en la fauna y flora de la ciudad, señala el Diagnóstico ambiental:
“Esta biodiversidad introducida está tan fuertemente arraigada en nuestro
medio que sería bastante difícil imaginarse la vida en la ciudad sin algunas de
estas especies, animales como perros, gatos, gallinas, loros, cerdos, vacas,
caballos; especies de flora como pino, ciprés, eucalipto, mango, níspero,
naranjo, palma real de Cuba, entre otros”.
Según la Contraloría General, las especies de flora con
algún grado de amenaza en el Valle de Aburrá son: el cardelillo, el anturio
negro, la palma de cera, el caimo y la especie Hirtella enneandra, en peligro
crítico de extinción en el área de influencia del proyecto “Túnel de Oriente”.
En cuanto a fauna, las especies amenazadas son: el tití gris, el cacique
candela, el saltarín dorado, el tigrillo, la guagua, el mico nocturno o
tamarino, el chululú bicolor, el colibrí, el tucán celeste y cuatro especies de
ranas.
En cuanto a vegetación, el Plan Maestro de Espacios Públicos
Verdes Urbanos del Valle de Aburrá reporta 257 géneros y 361 especies de flora
urbana, lo que representa un 98,6% de las existencias en todo el valle. La
autoridad ambiental Corantioquia señala a Medellín como uno de los municipios
con mayor riqueza en especies de musgos, hepáticas y briofitos con un total de
362 especies, a más de 160 especies de orquídeas y 158 especies de helechos y
otras plantas vasculares sin semillas.
Por su parte, la Contraloría General de Medellín destaca los
cerros tutelares de esta ciudad como “los territorios más importantes donde aún
se conserva la biodiversidad”. “Estas zonas naturales ofrecen numerosos
servicios ambientales, como la captura de CO2, el control de la erosión, la
regulación hídrica, la calidad paisajística natural, la regulación de los
microclimas, el confort térmico, los corredores biológicos, las áreas de
nidificación, la conservación de importantes hábitats, entre otros” dice el
ente de control en su Informe ambiental 2012.
Frente al problema de contaminación, se destacan los
problemas de polución atmosférica y ruido. Sobre el primero indica el
Diagnóstico ambiental: “Otra problemática asociada con la explotación
irracional de los recursos naturales es el calentamiento global, producido por
el incremento de la concentración atmosférica de algunos gases (CO2, CH4, N2O,
CFC, entre otros). La mayor parte del CO2 emitido a la atmósfera procede de la
quema de combustibles fósiles. Otra fuente de CO2 atmosférico es la tala y
quema de bosques. Todas estas actividades generan gases con efecto de
invernadero en las siguientes proporciones: CO2 (55%), CH4 (17%) y CFC (15%).
Por ello, se requiere del control de las emisiones y la captura del exceso de
CO2 en la atmósfera”. Un informe de mayo de 2014 del periódico El Colombiano
denuncia que cinco personas mueren en Medellín debido a la contaminación del
aire.
En cuanto al ruido, el informe de la Contraloría dice que en
el Valle de Aburrá este tipo de contaminación ocupa un lugar importante en la
percepción social como perturbador de la tranquilidad pública. “En general,
salvo en los años 2004 y 2009, en el resto de años se registran valores que
superan los estándares máximos permisibles de niveles de ruido diurno y
nocturno, y para todos los sectores, de acuerdo con lo establecido por la
Resolución 627 de 2006, Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo
Territorial”. Según la Organización Mundial de la Salud el ruido no solo puede
causar sordera sino que “una exposición a largo plazo al ruido del tránsito con
valores de 65 a 70 dB y en periodos de exposición de 24 horas, puede inducir
padecimientos cardiovasculares como la hipertensión, siendo la cardiopatía
isquémica la afección más seria que se puede presentar”.
El Diagnóstico ambiental del municipio de Medellín es un
documento elaborado en 2011 por el Instituto de Estudios Ambientales de la
Universidad Nacional, y hace parte del Plan Ambiental Municipal –PAM- 2012-2019.
Analiza los componentes: Minería, residuos sólidos, calidad del agua, aire,
biodiversidad, productividad y sostenibilidad, infraestructura urbana, componente
sociocultural y simbólico. Este documento puede encontrarse en la página de la Alcaldía de Medellín.
El Informe ambiental Medellín 2012 analiza los aspectos de:
inversión pública en medio ambiente y el estado de recursos naturales y de
medio ambiente (población. suelo, aire, ruido, residuos sólidos, movilidad,
agua y biodiversidad). Está publicado en la página de la Contraloría General deMedellín.

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